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Artículo publicado en el Blog de Stepienybarno el 14/02/2017

 

En su libro “El artesano” de Richard Sennett (marido de la socióloga y economista Saskia Sassen, y con el que, por cierto, comparte un común estilo de investigación), el autor trata sobre la condición del artesano a lo largo de la historia. Esa figura que parece propia de tiempos pretéritos, emerge en este momento histórico como una nueva categoría en la que muchos profesionales podemos encontrar claves para entendernos en el mundo.

Entre sus reflexiones, Sennett habla de la propuesta ilustrada de Jean-Jacques Rousseau en su libro “Julia, o la nueva Eloísa”, respecto a la manera en la que se debían “fabricar” niños ilustrados. Mientras la madre debía estimularlos a utilizar sus sentimientos, el padre debía incitar a los niños y niñas a pensar racionalmente. Y en ambos casos, padre y madre debían convertirse en los modelos a seguir.

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Capítulo de libro en “El proyecto del Paisaje”, editado por Geometría en 2016.

 

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Estudio de visuales del ámbito de actuación del parque metropolitano “Madrid Sur”. Propuesta del equipo C.R.P.P. de Rosa Barba.

En los años 70, un nuevo enfoque histórico y cultural hizo que la sociedad se preocupase por el Medio Ambiente como elemento de atención global. El Club de Roma alertó sobre el peligro de un modelo de desarrollo basado en el consumo de los recursos naturales, y en los combustibles fósiles como fuente de energía.

El correlato urbano hablaba de una ciudad que había explotado, desdibujando el tradicional límite entre lo urbano y lo rural. Así, se ponía en crisis la metodología de análisis y proyectación que la disciplina urbanística había desarrollado desde el siglo XIX, momento en el que fue necesario planificar las grandes ciudades para albergar y ordenar la ingente llegada de una población que abandonaba el campo, para buscar nuevas oportunidades en la ciudad.

Más allá de las técnicas para edificar, las arquitectas y los arquitectos se encontraron en las últimas décadas del siglo XX con la necesidad de crear teorías que les permitiesen transformar el entorno, haciéndolo habitable. Hasta entonces, la medida y composición de las cosas había sido suficiente para transformar el ambiente, proyectándolo hacia el futuro.  Sin embargo, la realidad de las décadas del desarrollismo de los años 60 y 70, inspirado en los preceptos urbanísticos del Movimiento Moderno, mostraba que no eran suficientes las visiones parciales sobre el problema urbano, por mucho que éstas siempre tuviesen pretensión de globalidad. Tampoco eran válidas las propuestas sobre el medio rural que buscaban la eficacia productiva inmediata, ni la ingenua confianza en la capacidad regeneradora de la naturaleza sobre sí misma. Ninguna de ellas resultaban opciones válidas para enfrentar el dilema contemporáneo sobre qué hacer en el conflicto producido por la penetración del espacio urbano, en el antaño diferenciado, espacio rural. Read More

Imagen del Blog de Fernando Bono, escultor (https://fernandobonoescultura.files.wordpress.com/2016/02/deshabitar3.jpg)

Imagen del Blog de Fernando Bono, escultor

Capítulo del libro “El hombre en la frontera tecnológica”, de 2015 con ISBN: 978-958-764-xxx-x  , publicado por la Universidad Pontificia Bolivariana y editado por Victor Hugo Gómez Yepes, Miguel Ángel Asensio y Juan José Padial Benticuaga. Artículo redactado con el asesoramiento de Lourdes Royo Naranjo.

  1. El territorio como base del logos. La modernidad como ruptura del vínculo entre el hombre y el territorio

El territorio no es la geografía sobre la que se asientan las estructuras humanas. El territorio es una construcción colectiva, un diálogo del hombre con la naturaleza a lo largo de la historia. Durante milenios, los primeros hombres y mujeres concentraron sus fuerzas en la construcción colectiva de una sociedad, una economía, una cultura y también una identidad asociada a un determinado lugar.

El conocimiento, el desarrollo de nuevas tecnologías y habilidades, hizo que la sociedad se empeñase en el control de todos los inconvenientes y obstáculos que se oponían a su dominio.

Todas esas manifestaciones, que a priori podrían juzgarse como de sometimiento y de poder sobre el entorno al que se aplican, no se desarrollaron en un espacio abstracto e ideal, pues la especial configuración física y natural de cada emplazamiento incidió de manera determinante en el desarrollo de las primeras comunidades, que a su vez produjeron una serie de efectos sobre el entorno y provocaron irremediables modificaciones sobre el mismo. En este punto de reflexión cabría señalar cómo en el inicio de todo este proceso los primeros grupos de cazadores recolectores coexistían en un mayor grado de armonía con su ambiente, pero cómo a medida que aumentaba la presencia del hombre en el planeta este fue transformándose más drásticamente y a su vez incidiendo aún más en las condiciones de vida del sapiens del siglo XXI.

Con todo ello y trasladando estas reflexiones a una capa presente, podríamos definir cómo este mismo proceso de interacción entre el ser humano y la geografía que habita, construyendo un territorio propio, ha llegado a determinar nuestra forma de habitar, de construir y de pensar el mundo. Read More

Artículo publicado en el número 19 de la Revista Paradima.

Si dejamos de lado las utopías que consideran sólo el bien de un pequeño grupo sin tener en cuenta el número de habitantes que hay sobre la tierra y la necesidad de gestionar los recursos para todos, podemos acordar que todas las utopías contemporáneas que podamos imaginar, o que ya se hayan imaginado, comparten un escenario común: la ciudad.

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Imagen tomada del blog de http://www.angelapaloma.com/

La ciudad existente, como el lugar donde desarrollar los ajustes necesarios, o una nueva ciudad como expresión de una nueva forma de organización social. En cualquier caso, una y otra, la ciudad heredada que nos conecta con la historia o la nueva ciudad que dará a luz hijos modélicos acordes a la nueva verdad de su configuración espacial, aparecen en los sueños de quienes aspiran a transformar la sociedad como la materia sobre la que labrar estas transformaciones.

Sin embargo, esto no es nuevo. Durante siglos, muchos fueron quienes aspiraron a sociedades nuevas que vivirían en ciudades nuevas: la ciudad de las damas de Christine de Pizan de 1405, las ciudades de los religiosos y tratadistas españoles Francesc de Eximeniç de finales del siglo XIV y Rodrigo Sánchez Arévalo de mediados del siglo XV, los falansterios de Charles Fourier durante la primeros años del siglo XIX, o la ciudad jardín de Ebenezer Howard de finales del s.XIX, han sido sólo algunas de las propuestas teóricas más relevantes. Y es que, no podemos obviar la influencia fundamental que todo núcleo urbano tiene en el modo en que una sociedad se representa y se gobierna. Por ello, la precariedad de las infraestructuras y la necesidad de equipamientos públicos durante los años 70 en España, dieron como resultado la reivindicación de mejoras urbanas y también políticas, en torno a la acción del movimiento vecinal de base durante los últimos años de la Dictadura de Franco.

La ciudad es el reflejo formal de la organización administrativa, cultural y económica de una sociedad. Si la ciudad falla, su sociedad se resiente.

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El espacio público como espacialización de la construcción social

(Comunicación presentada en el XI Congreso Internacional de Antropología Filosófica, de la SHAF con el título “La interculturalidad en diálogo. Estudios filosóficos”, celebrado en la Universidad de Castellón los días 14-16 de Mayo de 2014) (*)

Según la definición de la Real Academia de la Lengua española, cultura es, en su primera acepción,
     “Conjunto de conocimientos que permiten a alguien desarrollar su juicio crítico.”
En su segunda acepción,
      “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimiento y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc”

En esta propuesta localizada en el contexto temporal actual y en el espacio definido por el sistema capitalista, abordaremos la cultura como el conjunto de modos de vida propios del “hombre último”, aquel hombre y aquella mujer que viven en un permanente flujo de experiencias y que conducen su vida como usuarios terminales de sí mismos y de sus oportunidades (Sloterdijk, 1994 pág. 99)

En este sentido, no entendemos el capitalismo como un sistema de producción, sino como un sistema orientado a la vivencia,

    “El capitalismo implica el proyecto de trasladar la vida entera de trabajo, deseo y expresión de los seres humanos, captados por él, a la inmanencia del poder adquisitivo” (Sloterdijk, 2007 pág. 211)

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“Y qué es lo que hace a los hogares de hoy en día tan diferentes, tan atractivos” Richard Hamilton

La interculturalidad es considerada en esta investigación, como una condición de cultura para ese hombre último aculturizado, por cuanto es una forma de cultura que cohabita transversalmente con cualquier otra forma de cultura local.

Nuestra tesis sostiene que, el espacio público, como el escenario concreto donde la vida social se produce, acoge procesos de ocupación que muestran la tendencia a la resistencia que el hombre y la mujer contemporáneos oponen al proceso de globalización que implica la homogeneización del sistema de vida capitalista.

Consideramos como interlocutor para este argumento a Peter Sloterdijk, por cuanto su obra trata de traducir el debate sociológico contemporáneo a una poética del espacio. (Sloterdijk, 2007 pág. 180)

Según el autor,

     “Si hubiera que explicar de forma brevísima qué modificaciones ha producido el siglo XX en el ser-en-el-mundo humano, la información rezaría: ha desplegado arquitectónica, estética, jurídicamente la existencia como estancia; o más simple: ha hecho explícito el habitar” (Sloterdijk, 2006 pág. 383)

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(Artículo incluído en el número 13/2014 “MUJER Y CULTURA” de la revista anual “Sociedad- Boletín de la Sociedad de Amigos de la Cultura de Velez-Málaga” publicado por CEDMA y con número de ISBN: 1699-4264)

El concepto de “urbanismo con perspectiva de género” se está convirtiendo desde hace unos años, en un lugar común para muchos debates sobre la ciudad y sobre el modo en que ésta es proyectada y sobre todo gestionada. El ámbito legislativo se está haciendo eco de esta nueva sensibilidad, y en el caso de Andalucía, la Ley 2/2012 de Modificación de la Ley 7/2002 de 17 de diciembre de Ordenación Urbanística de Andalucía, ha incorporado dos apartados en el artículo 3, que hacen referencia a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Art.3.1.h) Integrar el principio, reconocido en el artículo 14 del Estatuto de Autonomía para Andalucía, de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, en la planificación de la actividad urbanística.
Art.3.2.i) La promoción de la igualdad de género, teniendo en cuenta las diferencias entre mujeres y hombres en cuanto al acceso y uso de los espacios, infraestructuras y equipamientos urbanos, garantizando una adecuada gestión para atender a las necesidades de mujeres y hombres.

Esta novedad genera en muchos casos desconcierto, sobre todo entre quienes deben aplicar la ley, pues se topan con un lenguaje ajeno a una disciplina técnica históricamente relacionada con el objetivo de mejorar las condiciones materiales de la ciudad, y que utiliza las herramientas técnicas y jurídicas para alcanzarlo. El debate genera tanta filiación como rechazo y es posible que sea la falta de reflexión sobre las referencias propias y ajenas lo que produzca esta discusión.

Es habitual aproximarse a la cuestión de género en el urbanismo desde una perspectiva feminista, y esto suele ser un asunto problemático. El feminismo es un concepto poliédrico que en sí mismo, suele provocar controversias si no se establecen claramente las posiciones de partida. Existe en este concepto una dimensión sociológica que nace con la ilustración, cuando el sujeto histórico burgués que desea diferenciarse tanto del noble como del campesino, encuentra en el modo de vida urbano una opción alternativa. Pero esta nueva posición debía definirse en el ámbito del derecho y conquistarse en el espacio urbano. El sujeto burgués basó su identidad en la falta de la misma. Debía dejarse al margen de la vida pública todo lo contingente, todo lo que condicionaba tanto los privilegios del clero o la nobleza, como las limitaciones del campesinado o los gremios artesanales. Esta era la base de una vida pública que también aspiraba a representarse en un espacio público diferente a aquel en el que tradicionalmente la corte se había escenificado. El sujeto histórico burgués se definió a sí mismo con base en los conceptos de igualdad, libertad y derecho, y conquistó la diferenciación del ámbito público y del privado, tanto en lo personal como en lo espacial. La ciudad se llenó entonces de espacios para la actividad productiva, la representación administrativa y la relación social, mientras que lo contingente, aquello que definía en lo más íntimo a cada individuo, se ocultó en el ámbito doméstico. Cuando las mujeres comprendieron que la igualdad promulgada lo era sólo para los hombres, surgió la reivindicación de igualdad también para ellas. Read More

UN DIÁLOGO SOCRÁTICO SOBRE EDUCACIÓN.

(Esta entrada aparece en la serie #EDUARQ10 del Blog de Stepienybarno, donde se invitó a 10 profesores de arquitectura a reflexionar sobre la temática “Educación y Arquitectura”)

YO: ¿Qué pre-supone la educación hoy?
Jean-François Lyotard (L): Lo siento querida. Para contestarte a eso tengo que empezar por el principio. Antes, había dos modelos educativos. El universalista (todos deben tener una base formativa mínima que garantice una sociedad civilizada e igualitaria) y la subjetivista (la cultura es un itinerario que cada individuo sigue para su propia salvación y con ella, la de la sociedad). Uno era el modelo francés (como no) y el otro, el germano. Se suponía que de una u otra forma, la sociedad llegaría por la educación, a un estado de perfección que se alejaría de la barbarie de épocas anteriores. Pero llegó la II Guerra Mundial y con ella una suerte de individuos tan exquisitos en su cultura como crueles en sus fines. Esto generalizó un sentimiento de descreimiento que manifestaron especialmente los intelectuales del Pensamiento Crítico tras la contienda. La educación, como salvadora de la brutalidad intrínseca al ser humano, había fracasado. Esto supuso un punto de inflexión y de quiebra fundamental en el pensamiento occidental, que llevó al escepticismo sobre la capacidad emancipadora de la educación.
YO: Y entonces…qué pasó?
Niklas Luhmann (LU): Pues que la civilización de los grandes relatos y las grandes hazañas quedó herida de muerte. Desde entonces hemos sido muchos los que hemos tratado de abordar el conocimiento del mundo analizándolo como un sistema complejo que para funcionar, debe adecuarse a los cambios constantes reduciendo el ruido (nivel de complejidad, o si quieres, elementos incómodos). Para ello, el sistema desarrolla innumerables prótesis (culturales, tecnológicas, económicas) que suscitan la adaptación de las aspiraciones individuales a los propios fines del sistema.
YO: ¿Cómo??
Byung-Chul Han (H): Sí, es muy fácil. Como ya no hay grandes relatos, tampoco hay grandes actores. Es lo que el amigo Latour cuenta sobre la red de actores. Se trata para que lo entiendas, de sustituir al “amo” contra el que todo “esclavo” se rebela, por uno mismo. Así, trasladando la presión exterior a una interior, pues el sistema se ahorra tener que estar vigilando la masa de individuos. O lo que es lo mismo: crear un modelo de sujetos del rendimiento que tomen sobre sí la tarea de exigirse niveles cada vez más elevados de productividad. Para eso es necesario crear un modelo educativo que construya este tipo de sujetos.
YO: ¿Y eso cómo se consigue?? Read More

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