Protección Arquitectónica: define “Arquitectónica”.

(Artículo publicado en el número 2 de la revista Transversalidades de la Escuela de Arquitectura de Málaga) (*)

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Últimamente asistimos a una gran movilización por parte de los ciudadanos (y ciudadanas) de Málaga respecto a la demolición de edificios históricos en la ciudad.

Parece mentira que apenas queden vestigios de edificios del siglo XVI, XVII o XVIII en Málaga. Por supuesto no incluyo al periodo anterior a la Reconquista del que sólo quedan si acaso algunas trazas de la ciudad que la Desamortización no consiguió eliminar. Por otro lado, si encontramos casi intacto el parque inmobiliario del siglo XIX, no es más que por la oportunidad de encontrar en él, el escenario para el turismo global.

Si nos comparamos con otras ciudades andaluzas como Córdoba o Sevilla, vemos aún más sorprendente que apenas queden edificios anteriores al s.XIX. Esto es así porque en Málaga nunca hubo un poder político, religioso ni administrativo. Ha sido y es una ciudad civil, y en consecuencia, con un parque inmobiliario civil. O sea, residencial. Apenas hay edificios representativos de los que denominamos “monumentos”.

Esto ha hecho que la valoración de nuestro patrimonio arquitectónico haya sido muy escasa por parte de quienes han tenido que reconocerlo. Nunca hemos creído que la arquitectura residencial no perteneciente a la nobleza, fuese digna de ser protegida. Complejos que tiene una… (la ciudad, me refiero).

Es por ello que durante los años 90, cuando se ha producido la puesta en valor del centro histórico, se ha procedido a la demolición generalizada de muchísimos edificios que si bien no tenían la consideración de monumento arquitectónico, deberían haberla tenido de monumento a la ciudad… o más bien a los ciudadanos que a lo largo de la historia la han construido.

Es cierto que existen protecciones arquitectónicas, pero no lo suficientemente conscientes del valor de dicha arquitectura.

El problema surge cuando sólo valoramos el plano formal de la arquitectura. Estamos tan acostumbrados a trabajar la materialidad de la arquitectura -y por materialidad no sólo me refiero a lo que se puede tocar sino a lo que se puede representar… como los códigos QR que algunos creen que es la arquitectura hoy-, que olvidamos que existe una dimensión social, emocional y vital. ¿Cómo si no, podríamos definir ese concepto tan fundamental –y tan poco comprendido a veces- de la identidad? No creo que con planos, alzados, secciones, imágenes renderizadas y representaciones virtuales varias, podamos contemplarlo (no incluyo aquí el Sueño de Tesla, porque no es un plano de representación arquitectónico sino vital).

Sin embargo, esta consideración vital debería estar presente en la valoración del patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad. Es la quiebra entre estos dos planos –el de los valores arquitectónicos del parque inmobiliario histórico, y el de los elementos que vinculan emocionalmente a la población a esas arquitecturas-, la que está provocando hoy estas oposiciones ciudadanas a decisiones de demolición o restauración insuficiente en Málaga (nuestra Málaga).

(*)La redacción de este artículo es puramente divulgativa. Puedes compartirlo en cualquier medio siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

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