Cartografías del Miedo

Proyecto de cartografía del miedo de la población estudiantil de la Universidad de Málaga en el Campus de El Ejido”, fue un proyecto incluído en la convocatoria del curso académico 2016/2017, de ayudas para el desarro de iniciativas en materia de igualdad de género en la Universidad de Málaga, dirigido por mí y en el que participó la arquitecta Miriam Scalici, de la Escuela de Arquitectura de Palermo (Italia).

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JUSTIFICACIÓN

El urbanismo es una disciplina que, como todas las disciplinas técnicas, cuenta con un lenguaje propio. La máxima que podría operar en otras áreas científicas respecto a la mujer “lo que no se nombra no existe”, en el caso del urbanismo rezaría “lo que no se grafía, no existe”.

Tradicionalmente el urbanismo ha tratado cuestiones de carácter material, como las alineaciones, rasantes, volumetría, infraestructuras y sistemas. En los años 80 se incorporó a este lenguaje el cuidado por la naturaleza y el patrimonio, lo que se reflejó en una serie de planimetrías informativas sobre cuestiones como los espacios naturales de valor ambiental, los monumentos y edificios de valor arquitectónico, e incluso árboles o masas arbóreas de valor estético o ambiental localizadas a lo largo de la ciudad. Esta identificación gráfica de elementos que antes no habían sido grafiados, permitió abordar estas cuestiones desde el aparato normativo asociado a la planificación urbanística, ofreciendo soluciones a problemas que antes no se veían como propios del urbanismo.

En la actualidad el lenguaje técnico ha incluido una gran cantidad de temáticas sectoriales en el planeamiento, como la movilidad, el ruido, las afecciones de las telecomunicaciones, etc.

Desde el feminismo se lleva proponiendo la incorporación de la perspectiva de género al urbanismo como método de identificación de temáticas específicas de la población, en dos líneas diferentes: las mujeres en cuanto a su rol de cuidadoras, reflejan la pluralidad del uso de la ciudad por colectivos que deben ser cuidados (como niños y niñas, personas mayores o enfermas, o personas con algún tipo de discapacidad). Ya sea dentro del ámbito familiar o siendo contratadas para ello, las mujeres son las que estadísticamente, se ocupan mayoritariamente del cuidado de quienes necesitan ser cuidados. Por eso, resulta un colectivo fundamental para diagnosticar problemas urbanos que normalmente quedan ocultos; pero por otro lado, las mujeres en cuanto que cuerpos sexuados, sufren las consecuencias de la violencia en el espacio público. El miedo, ya sea real o percibido, ejerce un poder de limitación de las mujeres en el modo de desplazarse por la ciudad, evitando áreas o determinados usos horarios, ya sea durante la semana o en eventos y festejos específicos.

Esta cuestión requiere ser abordada desde disciplinas múltiples. Pero la planificación urbanística, como el instrumento normativo que espacializa los problemas urbanos y los gestiona normativamente, es un instrumento especialmente capaz para visibilizar y acometer propuestas concretas encaminadas a erradicar o al menos paliar, los problemas de seguridad de las mujeres en la ciudad.  Para ello, el primer paso es visibilizar esta problemática a través de su representación gráfica.

OBJETIVOS

El objetivo de este proyecto ha sido el de elaborar una cartografía sobre los miedos de la población estudiantil de la Universidad de Málaga, segregada por sexos, para poder estudiar posibles soluciones a estos problemas.

Si bien la población estudiantil no suele ser la que habitualmente se ocupa del cuidado de otras personas, debido a la edad en la que normalmente se cursan estudios universitarios, puede ser un buen ejemplo para identificar los problemas de seguridad asociados, precisamente, a la condición sexuada de los cuerpos en la ciudad.

METODOLOGÍA

Para poder grafiar los miedos de la población estudiantil en la ciudad, es necesario identificar primero estos miedos. Para ello, el trabajo se inició con la elaboración de una encuesta orientada a la localización de los principales motivos de miedo de la población, segregada por sexos. De este modo se hizo más patente el modo diferente en que las estudiantes sienten miedo, y los lugares en los que los sienten. Debido a las posibilidades de financiación, se seleccionó una población reducida en un contexto acotado, para poder valorar las posibilidades del método. Así, el área de estudio se centró en el campus universitario de El Ejido, un área céntrica de la ciudad rodeada por un tejido residencial complejo en el que confluye el centro histórico con sus problemas de gentrificación y turistificación, áreas residenciales de los antiguos arrabales de la ciudad con tipologías de baja densidad, y zonas de edificación propia de la etapa del desarrollismo de las décadas de los 60-70 en las que se ha sustituido la arquitectura tradicional por edificación en altura.

La población seleccionada fue la de los alumnos y alumnas de las asignaturas del segundo cuatrimestre. Esto es, Urbanismo II, Urbanismo III, Urbanismo IV y Urbanismo IV, de segundo a quinto curso respectivamente. El motivo de esta selección fue la capacidad de estos alumnos para entender las cuestiones de interpretación de las planimetrías sobre las que debían representar sus miedos. En una población más variada, habría sido necesario dedicar más tiempo a explicar la cartografía, así como la manera de representación más adecuada. La encuesta se realizó a una población de 147 personas (76 hombres y 71 mujeres), en las aulas y durante el horario de clase, previo acuerdo con el profesorado de dichas asignaturas.

Una vez realizada la encuesta, se sistematizaron los resultados en una hoja Excel y se dibujaron todas las planimetrías aportadas por los estudiantes, lo cual supuso un importante trabajo de delineación y homogeneización de grafismos. Con ello se elaboró una cartografía resultante en la que se han representado los lugares que las personas encuestadas perciben como más seguras o inseguras, segregada por sexos. Para obtener un único plano para el conjunto de mujeres y otro para el conjunto de hombres, se ha considerado la mayor generalización, puesto que a diferencia de una encuesta, no es posible generar una tabla con la suma de todos los planos dibujados por cada una de las personas encuestadas.

Así mismo, se ha caracterizado el tipo de miedos que cada estudiante sufre, aportando más información al resultado gráfico del estudio.

Con esta cartografía, limitada en temática, área y población, lo que se ha pretendido ha sido ensayar un modo de representar el miedo de las mujeres en los espacios públicos de la ciudad, que sirva para avanzar en el modo en que esta cuestión debería ser abordada por la planificación urbanística. Pero también aportar a la Universidad de Málaga, un material que permita conocer mejor a sus estudiantes y el entorno en el que se desarrollan sus actividades formativas.

RESULTADO DE LA ENCUESTA

La encuesta se ha realizado a los estudiantes de urbanismo de los cursos de segundo, tercero, cuarto y quinto de la Escuela de Arquitectura de Málaga. El total de personas encuestadas ha sido de 76 hombres y 71 mujeres. La población la forman personas jóvenes de entre 19 y 25 años mayoritariamente, que se desplazan habitualmente de manera autónoma y sola, sin tener que ocuparse de otras personas a su cuidado, que podría condicionar la percepción de la seguridad. El espacio urbano elegido para la investigación ha sido el entorno del Campus de El Ejido, en el centro de Málaga. Se trata de un entorno que el alumnado conoce bien porque lo frecuentan a diario, y que se encuentra entre los barrios de El Molinillo, Olletas, San Felipe Neri y el centro histórico. Se trata de barrios de viviendas populares con espacios públicos de diversa tipología.

La encuesta se compone de dos partes: una gráfica y otra literal.

Encuesta gráfica

La encuesta gráfica consiste en un plano del área de trabajo, sobre el que el alumnado ha representado aquellas áreas que considera más seguras y las que considera más inseguras y que como consecuencia, trata de evitar.

A través del estudio de la cartografía del miedo, se comprueba que las áreas percibidas como seguras o inseguras son muy similares en ambos casos, si bien en el caso de las mujeres ocupan áreas de mayor tamaño. Por ejemplo, las calles cercanas al río se perciben como inseguras por parte de las mujeres con más frecuencia. Sin embargo, hay que reconocer que no hay una diferencia sustancial entre las zonas percibidas ni en la cantidad de ellas. Podemos decir que son bastante similares los resultados gráficos de alumnos y alumnas.

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Encuesta literal

Si bien la encuesta gráfica ofrece diferencias poco relevantes en cuanto a la percepción del miedo en las distintas áreas del entorno del campus, la encuesta nos ofrece una visión diferente. Los resultados indican que las mujeres sienten más el peligro en los espacios públicos que los hombres, y les inquieta más el problema de la criminalidad. Les preocupan cuestiones como la falta de iluminación nocturna y se autolimitan más a la hora de usar el espacio público por la noche en áreas que sienten más inseguras. Finalmente, el miedo a una agresión sexual, sea esta posible o no, es una importante diferencia a la hora de valorar el miedo que las mujeres y los hombres sienten en el espacio público.

La encuesta literal se divide en siete secciones: en la primera se define el perfil de la persona encuestada; en la segunda se establece el concepto de victimización de cada encuestado; en la tercera se concreta la percepción de la seguridad; en la cuarta se define la experiencia de la seguridad objetiva; en la quinta se valora la percepción institucional que las personas encuestadas tienen en relación con la seguridad que éstas les pueden ofrecer; en la sexta se valora la percepción que el alumnado tiene del entorno urbano del Campus de El Ejido, y finalmente en la séptima se les pregunta sobre la percepción que tienen del parque del Ejido que hay entre las escuelas de Arquitectura y Bellas Artes, y el acceso al edificio de Económicas. Este espacio es un lugar de gran calidad urbana, que sin embargo apenas es utilizado por los estudiantes, por lo que nos ha parecido interesante valorar este lugar de manera específica.

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Campus 3

 

Con todo ello se pudieron obtener gran cantidad de datos numéricos y de indicadores sobre percepción de gran valor, y que permitieron mesurar el modo en que el alumnado percibe el miedo en su campus.

CONCLUSIONES

Esta investigación ha puesto de manifiesto que la relación entre la seguridad real y la seguridad percibida no es una ecuación directa. No es necesario que existan unas condiciones ciertamente seguras, tal y como parece indicar la percepción de la seguridad en la población encuestada y su experiencia real en relación a los delitos. El temor a una agresión, principalmente sexual, limita definitivamente el derecho de las mujeres a ocupar el espacio público con la misma libertad que sus compañeros.

Por ello, la atención a la calidad del espacio público no es sólo una cuestión estética. La creación de un entorno urbano amable y visiblemente seguro, donde se controle la suciedad y el deterioro de los inmuebles y el mobiliario urbano, o que cuente con una buena iluminación, es un objetivo que mejora la percepción de la seguridad. Lo importante es comprender el alcance que esta percepción supone para las mujeres: libertad a la hora de utilizar el espacio público de la ciudad. Para que una ciudad sea auténticamente democrática, tiene que ser utilizada con la misma libertad por todas las personas que lo habitan.

Conseguir que una mujer se sienta segura en la ciudad, implica que toda la sociedad se sienta segura.

Las instituciones públicas como la Universidad, tienen la responsabilidad de hacer visibles problemáticas que en otros ámbitos es más difícil nombrar. Crear un centro específico de atención para las mujeres que sufran agresiones en los entornos de los distintos campus, es una manera de dar visibilidad a la necesaria preocupación institucional por esta problemática.

Contar con instrumentos de evaluación como la elaboración de cartografías del miedo entre la población estudiantil y los trabajadores y trabajadoras de los centros, es una tarea que sería posible abordar. Es posible que descubramos una relación que no imaginamos entre el personal de limpieza de los centros en el horario en el que éstos están normalmente vacíos, o la dificultad a la hora de acceder a los campus en horarios menos estándar como los de los estudiantes. Todo ello debería hacernos pensar en la necesidad de mejorar, como institución, la calidad de vida de las personas que trabajan o estudian en la Universidad. Para ello, es necesario conocer la problemática a través de herramientas como las cartografías del miedo.

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