archivo

Archivo de la etiqueta: violencia espacial

Artículo publicado en el número 19 de la Revista Paradima.

Si dejamos de lado las utopías que consideran sólo el bien de un pequeño grupo sin tener en cuenta el número de habitantes que hay sobre la tierra y la necesidad de gestionar los recursos para todos, podemos acordar que todas las utopías contemporáneas que podamos imaginar, o que ya se hayan imaginado, comparten un escenario común: la ciudad.

inmigracic3b3n-mujeres

Imagen tomada del blog de http://www.angelapaloma.com/

La ciudad existente, como el lugar donde desarrollar los ajustes necesarios, o una nueva ciudad como expresión de una nueva forma de organización social. En cualquier caso, una y otra, la ciudad heredada que nos conecta con la historia o la nueva ciudad que dará a luz hijos modélicos acordes a la nueva verdad de su configuración espacial, aparecen en los sueños de quienes aspiran a transformar la sociedad como la materia sobre la que labrar estas transformaciones.

Sin embargo, esto no es nuevo. Durante siglos, muchos fueron quienes aspiraron a sociedades nuevas que vivirían en ciudades nuevas: la ciudad de las damas de Christine de Pizan de 1405, las ciudades de los religiosos y tratadistas españoles Francesc de Eximeniç de finales del siglo XIV y Rodrigo Sánchez Arévalo de mediados del siglo XV, los falansterios de Charles Fourier durante la primeros años del siglo XIX, o la ciudad jardín de Ebenezer Howard de finales del s.XIX, han sido sólo algunas de las propuestas teóricas más relevantes. Y es que, no podemos obviar la influencia fundamental que todo núcleo urbano tiene en el modo en que una sociedad se representa y se gobierna. Por ello, la precariedad de las infraestructuras y la necesidad de equipamientos públicos durante los años 70 en España, dieron como resultado la reivindicación de mejoras urbanas y también políticas, en torno a la acción del movimiento vecinal de base durante los últimos años de la Dictadura de Franco.

La ciudad es el reflejo formal de la organización administrativa, cultural y económica de una sociedad. Si la ciudad falla, su sociedad se resiente.

Read More

El espacio público como espacialización de la construcción social

(Comunicación presentada en el XI Congreso Internacional de Antropología Filosófica, de la SHAF con el título “La interculturalidad en diálogo. Estudios filosóficos”, celebrado en la Universidad de Castellón los días 14-16 de Mayo de 2014) (*)

Según la definición de la Real Academia de la Lengua española, cultura es, en su primera acepción,
     “Conjunto de conocimientos que permiten a alguien desarrollar su juicio crítico.”
En su segunda acepción,
      “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimiento y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc”

En esta propuesta localizada en el contexto temporal actual y en el espacio definido por el sistema capitalista, abordaremos la cultura como el conjunto de modos de vida propios del “hombre último”, aquel hombre y aquella mujer que viven en un permanente flujo de experiencias y que conducen su vida como usuarios terminales de sí mismos y de sus oportunidades (Sloterdijk, 1994 pág. 99)

En este sentido, no entendemos el capitalismo como un sistema de producción, sino como un sistema orientado a la vivencia,

    “El capitalismo implica el proyecto de trasladar la vida entera de trabajo, deseo y expresión de los seres humanos, captados por él, a la inmanencia del poder adquisitivo” (Sloterdijk, 2007 pág. 211)

Hamilton

“Y qué es lo que hace a los hogares de hoy en día tan diferentes, tan atractivos” Richard Hamilton

La interculturalidad es considerada en esta investigación, como una condición de cultura para ese hombre último aculturizado, por cuanto es una forma de cultura que cohabita transversalmente con cualquier otra forma de cultura local.

Nuestra tesis sostiene que, el espacio público, como el escenario concreto donde la vida social se produce, acoge procesos de ocupación que muestran la tendencia a la resistencia que el hombre y la mujer contemporáneos oponen al proceso de globalización que implica la homogeneización del sistema de vida capitalista.

Consideramos como interlocutor para este argumento a Peter Sloterdijk, por cuanto su obra trata de traducir el debate sociológico contemporáneo a una poética del espacio. (Sloterdijk, 2007 pág. 180)

Según el autor,

     “Si hubiera que explicar de forma brevísima qué modificaciones ha producido el siglo XX en el ser-en-el-mundo humano, la información rezaría: ha desplegado arquitectónica, estética, jurídicamente la existencia como estancia; o más simple: ha hecho explícito el habitar” (Sloterdijk, 2006 pág. 383)

Read More

(Ponencia presentada junto con el catedrático de la UPC Francesc Daumal, en la Echopolis Conference, celebrado en Atenas entre los días 29 de septiembre al 3 de octubre de 2013)

Introducción:

Conectar con uno mismo y con el mundo que nos rodea, es una necesidad intrínseca al ser humano, como lo es alimentarnos, desplazarnos o socializarnos.

Habitación de Hotel. Edward Hopper (1931). Imagen disponible en: http://www.museothyssen.org/img/obras_mediana/1977.110.jpg

Durante muchos siglos, las grandes religiones asumieron esta necesidad haciéndola parte de la experiencia religiosa. Sin embargo hoy la tendencia de la sociedad de los países avanzados apunta hacia el abandono de las tradiciones religiosas. Las iglesias, los templos y los santuarios[[1]], han quedado en muchos casos relegados, olvidados y excluidos como lugares para la reflexión, por tener un vínculo con una determinada religión o modo de vida. Bien al contrario, han pasado en muchos casos a formar parte de la dotación cultural y turística de la ciudad.

La población se ha laicizado y con ello ha perdido el lugar donde conectar consigo mismo y con el mundo que le rodea, a través de la meditación en un espacio diferenciado del exterior ruidoso.

Nuestra investigación propone dotar a las ciudades de un nuevo sistema de equipamientos que resuelvan este problema. Proponemos que la definición de estos espacios urbanos no se realice con base en parámetros urbanísticos o arquitectónicos, sino con base en parámetros acústicos.

Nuestro argumento es que la enorme cantidad de sonidos que genera la sociedad post-industrial, oculta nuestra relación con la realidad, produciendo una clase de destierro psico-intelectual del espacio y del tiempo. Hemos dejado de escuchar nuestro entorno, y con ello hemos perdido una capacidad fundamental del ser humano. Lo más dramático, es que no hemos sido conscientes de esta pérdida. No hemos dejado de oír, simplemente hemos dejado de escuchar, convirtiéndonos en una sociedad analfabeta psico-sonora.

Read More

Imagen

(Comunicación presentada en el X Congreso Internacional de Antropología Filosófica, de la SHAF con el título “Guerra y Paz. Perspectivas Filosóficas”, celebrado en la Universidad de Alicante los días 26-28 de Junio de 2012) (*)

1. Punto de partida. Enunciado de un nuevo marco conceptual.

Hoy en el mundo civilizado, vivimos una guerra sorda, una hostilidad latente entre grupos opuestos. En el contexto de crisis en que se desarrolla esta parte de la historia reciente desde la caída del muro de Berlín, la guerra ha modificado su sentido.

La violencia física entre naciones que en la primera mitad del siglo XX se conocía por guerra, ha pasado a denominarse conflicto armado, acción preventiva u ofensiva ante un ataque inminente.

Este hecho alerta -más que sobre el poder de un lenguaje que pretende ocultar la contradicción moral de una sociedad pretendidamente democrática y libre que  no quiere reconocer la violencia que aplica para lograr dichos objetivos-, sobre el desplazamiento que de una manera más bien oculta se está produciendo en los objetivos y el campo de batalla donde se produce la guerra.

Guerra, según la Real Academia Española de la Lengua, es la desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias o la lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.

Pero también es, en su cuarta acepción, la lucha o combate, aunque sea en sentido moral. Y en su quinta acepción la oposición de una cosa con otra.

En una guerra, la oposición entre las partes genera violencia, que significa aplicar medios para a través de la fuerza -no necesariamente armada-, vencer la resistencia de una parte contra la otra.

Podríamos convenir que hoy se está produciendo una guerra entre el hombre y un conjunto de elementos heterogéneos en su naturaleza que generan una violencia que trata de someterlo a sus abstractos intereses y a una lógica ajena a su condición de hombre. Pero, ¿dónde se desarrolla esa guerra? Read More

A %d blogueros les gusta esto: